Ha llovido por hartos días y se espera que asi sean varios días mas. No work y aburrimiento sin fin capeado por puras repeticiones diarias; pasatiempos con forma de rutina.

El hostal toma forma de prisión o de cobijo, depende de cómo se lo mire y de lo chato que uno esté. En un pueblo como Spring Creek –no mucho que hacer y lejos del centro-, uno puede aburrirse caleta y las acciones se reducen a 4: dormir, cocinar/comer, ver películas o conversar.

He comido mucho.

Fuera de eso, condiciones asi hacen que los grupos de forasteros tomen mas forma de familia y se afiancen o propicien las relaciones entre la gente. De igual forma, uno puede sentirse mas solo que de costumbre.

Por estos días he sentido la notalgia o la ausencia, mas bien, de la confianza familiar que los amigos habituales le brindan a uno; desde el decirse “Hola!” y tirar una talla sobre el dia, hasta en la proximidad fisica y los gestos en movimiento. Sobretodo o más aun, cuando estas hablando en otro idioma… la forma de expresión, sencillamente, no es la misma. Eso, además en mayor o menor medida, con el origen de la persona; por asi decirlo, estos días me he sentido mas sudaca y constantemente pienso en un tercer y primer mundo, como escenario.

Aun en un país como NZ, donde puedo andar sonriente por la calle y la gente que me tope de frente me responda con una sonrisa solo porque si y no me mire con cara de “que chucha te pasa?”, a veces siento la diferencia solemne del primer mundo en contraposición con mi inocente sudamericanismo (alguna vez hable con alguien lo inocente del pueblo latinoamericano).

Una de las cosas que le comenté a la Eileen, por ejemplo, ante la ausencia de esa “gestualidad familiar” que brinda el idioma/origen, es que una simple conversación de a dos, donde el otro usa el “you” para hablar contigo, se siente como un “usted” mas que como un “tu”, como que te están hablando con distancia, con respeto, aun si estai hablando de carretes, música o cosas bonitamente tontas como la increíble capacidad de la pasta de diente para hacerla durar. En esas conversas, es casi imprescindible las sonrisas, las mímicas y las caras tontas de por medio, como constantes, para darse a entender que “si, estamos hablando en la misma frecuencia”. Cuático, porque ambas partes tienen que “invisiblemente” ponerse de acuerdo para lograr esa frecuencia particular.

Ante ese tipo de cosas, para mi cobra caleta de importancia la capacidad de desarrollar un juego propio como manera de sostenerse y de llenar aquel vacío (letra de Colectivo Etéreo).

Fuera de cualquier cosa, me impresiona lo mucho que uno puede aprender y descubrir de simples actos reflejos como conversar, en este tipo de viajes y cuando uno esta fuera de su ambiente natural, lo que hace que, aun con las deficiencias, la experiencia no pueda NO SER MAS QUE ENTERAMENTE BUENA.

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