Electro punk rock in Christchurch: The Darkroom.

Primero, quiero agradecer a la gente que ha leído esto –no sé por qué- y me ha dicho que se entretiene o que qué bueno que estoy escribiendo. Me encantaría escribirlo además en inglés, pero aparte de ser pajero, siento que los de habla inglesa deberían aprender español, dado que en tierras gringas, celebran tanto nuestro idioma y dicen que es importante (me lo han dicho harto). Yo siento que es tan poco importante, que tengo que aprender inglés para relacionarme acá y nadie está forzado a rendirme honores y seguir mi humor -en español-.

Anyway, una de las cosas que me dieron ganas de hacer en este viaje, es conocer y ver qué pasa en términos musicales en las distintas ciudades que voy visitando y hacer algunos reviews de eso. Conforme se asomaba la idea, me acordé del término “escena”, que los periodistas usan tanto.

ChCh, the destroyed city, para mí tenía la ventaja de tener una escena local de músicos indi, que conocí gracias a que en una de mis caminatas, pasé por fuera de Galaxy Records, disquería especializada en material independiente que, además, tenía ahí mismo un local para tocatas The Darkroom, que estaba de aniversario justo el mismo sábado (06 de Octubre) y que más encima, era GRATIS. La zorra.

The Darkroom es un lugar chiquito, pero boni, con un escenario estrecho, donde no caen –ya un tanto apretados- más de 4 músicos. Es un espacio bacán para ver bandas, porque caen justo los que tienen que caer y uno está cerca de los músicos. Tiene un pequeño bar, donde la cerveza más barata vale 7 NZD y un espacio pa sentarse con sillones. Lo único malo, es y sigue siendo, la manía de los kiwis por calentar al máximo los ambientes con sus heaters… pero, es buena táctica pa vender chelas.

He aquí la reseña:

La banda que abrió fue Brown Leaves, un dúo de guitarra – batería, medios ñoños…(bueno, obvio que todos los músicos indi, son por esencia, ñoños). Fue un buen comienzo, piola, con unas 7 canciones.

Después le siguió The Transistors, una banda que me parecía haber escuchado antes en la prensa internacional, medio famosilla. Son 3 locos provenientes de Rangiora, que tocan punk rock un tanto al estilo Ramones: canciones cortas, pero rítmicas, con acordes simples y una tras de otra, como electroshocks: pure kiwi punk rock. Estuvo muy entretenido eso, sobretodo porque el frontman bajaba a webear al público y esas cosillas rockstar. El público prendió harto y vinieron los saltos en masa y los headbangings. Sonaron bien sólidos y bien fuerte… y como me dijo un viejo en el local: if it’s loud, it can’t be bad.

Sin embargo, no fue The Transistors la banda que todos esperaban -como yo creía- era Bang Bang Eche, la banda de electro-punk que tocó al final: mucha gente saltando, sudando y bailando; incluso las minas con falditas y tacos, vestidas a lo zooey deschanel, incluso los viejos canosos con pinta de granjeros que fueron al local.

Me gustaron harto -pese a no ser mi estilo favorito-, sonaron sólidos y la mina bajista (que además servía tragos en el bar), se intercambiaba en la guitarra-bajo-sintetizadores y efectos, con el loco rubio alto que tenía una polera de Grimes -el vocalista tenía una de Das Racist-. La wea estuvo super prendida y daba tanto para bailar como para patear punkies. Era un tanto bonito, ver la masa de gente rebotanto al mismo tiempo, siguiendo el ritmo de la banda :)


Ahora, las consideraciones generales de la experiencia:

1. Por lo general en Nueva Zelanda, el público que asiste a tocatas es diverso en términos de edad. Así, te podis encontrar viejos con cara de papás, señoras onderas que conservan su pinta juvenil, universitarios con cara de pendejos, minas pinturitas, etc… Las pintas, son otra historia; creo que en cierto modo NZ tiene harto de San Francisco. Por ende, acepto adolescentes jugosos, pero viejos jugosos…es un tanto apestosito.

2. El olor a ala. Yo he estado en conciertos masivos y sudando como cerdo y aun así la wea no es tan hedionda. Acá se andubo descuadrando eso. Minas regias y minos por igual. Fuchi.

3. El olor a cidra. Ctm…el olor a vino es super tolerable y no es asqueroso a no ser como vómito, pero acá a la gente le gusta tomar CIDRA, por lo general de manzana, que de por sí cuando abres la botella expele un olorcito hediondo…imagínense botellas con restos de cidra acumulada: como vinagre de manzana en descomposición al por mayor. PUAJ.

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Quiero subir unos videos, pero la batería del compu agoniza. Saludos!

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3 comentarios en “Electro punk rock in Christchurch: The Darkroom.

  1. pobres viejos jugosos … somos poco tolerantes con ellos, la culpa es de nuestros locales de carrete super segmentados donde ni se ven …. en cuanto a los olores nada que decir mas que guacala ….

Comentarios

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