South Island Trip – Parte 2: From ChCh to Dunedin

Esto lo había escrito hace rato, pero entre tanto movimiento, no había tenido tiempo de publicarlo.
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Me acordé que el Rodrigo escribió una vez algo así como “Hegel, una mariposa traicionera” en uno de sus estados del msn. Creo que podría decir lo mismo de Dunedin.

Llegué a una Dunedin (Duníden) un domingo y en el crepúsculo, y me maravillé con las luces, con la organización octagonal del centro de la ciudad y con Lucky Man de The Verve, que me recibía desde los parlantes de un bar en The Octagon. Como venía cansada, luego de maratonear por Christchurch, en mi primer día de paseo por la ciudad y ante el ambiente juvenil de sus calles, decidí que me iba a quedar toda la semana.

En el viaje en bus, pasé por Ashburton, paramos brevemente en Timaru, Oamaru… de las que recuerdo. Algo que me llamó la atención, es la cantidad de niños chicos y solitos que viajaban en bus, subiéndose en algún pueblo con sus mochilas, peluches y mantitas y que se bajaban en otro  más allá, donde había alguien esperándolos. Me dio pena eso.

Hice couchsurfing los 3 primeros días y después me instalé en un hostal. El hostal era bonito, con todo el potencial para ser un buen hostal, pero fome como el sólo –o más bien, fome como la gente que lo estaba habitando provisionalmente-. La ventaja era que estaba central y podía moverme con libertad para todos lados, algo que eché de menos en mi estadía en el sofá.

el sofá

Al final, los dos últimos días y cuando ya había decidido irme antes a Invercargill, me topé con personas amables y buena onda en el hostal, con las que me sentí más a gusto. Weas que pasan.

En mi estadía en Dunedin, llovió todos los días y por sólo un par de horas vi el sol, el día previo a partir. La ciudad se ve más bonita así, con las calles mojadas que reflejan los colores de las luces y caminando con poca gente en las vías.

Desde The Octagon

Dunedin tiene fama de ser una ciudad universitaria y yo diría que se parece mucho más a Valpo. De lo que Wellington se supone se parece a Valpo. Se puede recorrer –el centro- en un par de días perfectamente. Aunque, al parecer la “península” (Portobello y Port Chalmers) es algo que hay que conocer. Estéticamente, sus edificios son atractivos y la disposición en general de la infraestructura, plus los diferentes niveles de suelo (lomas, cerros y más lomas) arman una composición muy bonita y bien europea.

La cosa es que, como ciudad concurrida, llega un momento en que te patea, sobretodo si dejaste ciudades parecidas en tu país, se entiende? Como una fiesta pagada en donde todos se conocen y tienen sus temas y asuntos propios y tu eres el invitado por deferencia, el cual tiene permiso de disfrutar la fiesta pero sin que el resto se sienta obligado a devolverle la palabra cuando éste intenta integrarse. Creo que, en ese sentido, la sensación que percibo del centro de Dunedin es la de una ciudad con aspecto de madura, pero en el fondo muy adolescente.

Yo siento que Dunedin es bacán para visitarla, pero con amigos o gente conocida y, OBVIO, con mejor tiempo.

Next stop: Invercargill, la ciudad más fome de toda la isla Sur.

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