Incredible India – Parte 1

India…por donde empezar…

Llegamos un dia 2 de Febrero, aeropuerto de Kolkata, con rumbo a Mayapur, alrededor de las 4 de la manana. Cuando salimos a oscuras, con niebla y con un frio cuatico, recorde las palabras del Ping “don’t arrive to India at night”. En nuestro caso, estaba por amanecer, pero la sensacion de estar perdido y a merced de lo que pasara, era la misma.

Cuando empezamos el recorrido de como 3 horas en taxi, por un camino donde la calle no tenia sentido, a menos que dos autos se encontraran de frente y a 3 metros, el sol de la maniana, iluminaba ese paisaje neblinoso y con color de atardecer de los campos, con el que la mayoria de la gente engancha con India en la vola “mistica”. Yo, habia escuchado miles de weas sobre el pais, principalmente las weas hippy-new age que me cargan, asi que iba con escepticismo materialista y con una para sudaca chora de “qui ti pah loco”.

Mayapur fue nuestro primer destino, un destino escogido para entrar de forma suave a la dinamica social india, y claro…con toda la misma estructura social de India, era mucho mas piola y como centrado en la actividad religiosa -y comercial-, de la ciudad (aqui Krishna era el papi). Turistas habian pocos y occidentales krishna, muchos.

Estuvimos 3 dias y me alegro irme. Nunca me gusto el pueblo y pense que tal vez no me iba a gustar para nada India, aunque mantenia la esperanza en las proximas ciudades.

El rollo religioso me apesto sobremanera, y es cuatico pero siempre esas dos cosas van juntas “religion y comercio”. Veia gente rezando mientras iba caminando, pero no vi a nadie compartiendo como a un nivel de hermanos, de hecho encontre que pese a la uniformidad del aspecto de los de India, habia como una segmentacion social cuatica, mas interna  que de forma. Pense caleta sobre el tema de la religion y la politica, que da para otro tema aparte, pero en resumidas cuentas, empece a sentir que con todo lo que la religion deberia estar apartada de una politica en terminos sociales (en este caso, a diferencia del catolicismo que quiere meter mano en todo), al final terminaba cimentando mas su caracter de fantasia y de “salvacion personal” y es algo que me llamo mucho la atencion en India, que para ser un pais tan religioso, era como super egoista y poco amable con el projimo. Lo corroboraron una serie de situaciones posteriores.

Basicamente, senti que en Mayapur estaba viviendo el paraiso de la farsa, jugando a la aldea feliz y sometida en la confianza de un mundo mejor, en la proxima vida. Junto a eso, una atmosfera de silencio medio cinico y un aire con olor a polucion.

El siguiente movimiento, fue el conseguir tren a Varanasi, en medio de la proxima celebracion del kumba mela (perdon si lo escribi mal), con trenes copados y estaciones llenas, si…en el estado mas pobre de India.

Lo que conseguimos fue un tren de 22 horas y media hasta Varanasi, antecedido por 3 horas de viaje desde Mayapur hasta la estacion, o sea…un dia de transporte. Vagon sleeper class, con literas de 3 camas. Bien en un principio, hasta que llego la maniana y las camas se transformaron en asientos, aun siendo camas (o sea podias despertar y ver a alguien que encontro un espacio en tu cama para sentarse) y los asientos de 6 se transformaron en asientos de 10.  Va a sonar super feo, pero la comparativa entre monos y personas, era inevitable. Eso fue un tanto triste, porque si en Chile las viejas culias que se toman los asientos y pelean por ellos, aca la cosa era peor… primaba el mas fuerte o el mas pillo, aun si se trataba de pasar a llevar a personas enfermas o con algun impedimento.

Las ventanas abiertas para sobrellevar el ambiente de calor, acinamiento y enfermedad que se respiraba dentro del tren.  Lo peor, era quedarse dormido (o mas bien adormecerse), despertarse y darse cuenta de que habian pasado solo 30 minutos y que faltaban todavia 6 horas mas.

Cuando divise la rivera del Ganges y supe que habiamos llegado a Varanasi, la sensacion de “prueba superada”, fue inevitable. Era de noche y el tren comenzaba a vaciarse.

Mi primer recuerdo de Varanasi, fue una ciudad despierta y con aire, con movimiento, como astuta y atractiva. Desde ese primer momento, senti que era lo que habia estado esperando de India y que el viaje, comenzaba a gustarme.

Estabamos pa la caga de agotados y recorrimos muchas calles intrincadas en rickshaw buscando un nuevo hostal, ante el fail del que habiamos reservado. Teniamos cama, agua y tecito y nos sentiamos salvados.

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