Incredible India – Part 3

El aeropuerto de Agra era increiblemente distinto al que habiamos visto en Kolkata. Se notaba a la primera que, dado el Taj Mahal, los esfuerzos en la ciudad estaban destinados al turismo.

Si Varanasi era como Valparaiso, Agra era como Quilpue: mas piola, chica y campestre, con edificios bajos y sin tanta atraccion mas que el Taj Mahal y el Agra Fort, en el rol secundario. Nuestra estadia ahi, se remitia a visitar esas dos atracciones, asi que no estariamos mas de un dia.

La guesthouse donde nos hospedamos, era mas similar a un hostal y la familia que la manejaba buena onda y estaba ubicada a 10 minutos a pata del Taj.

Creo que fue en Agra, donde empece a mostrar mis signos de resfrio, o mas bien, al salir de Varanasi; insospechadas consecuencias que faltaban aun por revelarse y mi historia con la enfermedad empezaria su curso.

Al dia siguiente, nos levantamos temprano y con un frio cuatico. Partimos a hacer la fila para ver el Taj Mahal, evadiendo cuanto vendedor se nos aparecia en el camino. La fila estaba constituida en un 70 por ciento por puros turistas (mayormente europeos). En realidad no hay tanto que contar, porque lo mas significativo, fue ver el edificio.

Cuando uno entra al recinto, el edificio principal esta rodeado por 3 porticos muy grandes, que son casi edificios en si mismos. Luego, al centro y antecedido por unos jardines que me parece estan inspirados en los campos Elisios de Versailles (aunque no tengo idea de fechas), esta el Taj Mahal, que uno ve desde lejos al entrar y, si es en la maniana, con esa bruma sutil que hace que “la postal”, se vuelva realmente algo magico y con atmosfera sustancial, en lugar que como  un simple sticker. Por eso es inevitable, sacar la camara al toque y tratar de captular ese momento, un tanto fallidamente, como en cualquier foto. Lo otro que es inevitable, es sonreir.

Yo a esa altura me sentia como el pico. Me daba frio y calor al mismo tiempo, sentia cansancio y me sonaba a cada rato y, si no fuera porque el Taj Mahal era casi un deber de visitar, me hubiera quedado en el hostal, pero el ver la wea tan hermosa delante mio, como que me subio el azucar para seguir caminando, sacar fotos e incluso disfrutar el recorrido en medio de la enfermedad.

Del Taj Mahal, por lo general no hay fotos internas, porque no esta permitido, pero basicamente, es como un octagono con salas vacias que comunican los muros externos, con el centro del mausoleo, que es donde esta la urna con las cenizas de los dos enamorados. Todo es blanco, mezclado ligeramente con detalles grises, azulinos y rosados de la decoracion del marmol. Armonicamente, la wea es verdaderamente LA ZORRA, sobretodo, pensando en que el tipo de construcciones y ornamentos de esas regiones, es usualmente recargado o bien cargado a los colores. El edificio desprende pureza y paz.

Otro edificio bacan, es el que esta al costado derecho, creo que es una mesquita y que tiene unos juegos de luz con su arquitectura, bacanes.

No se cuantas horas estuvimos, pero al terminar el recorrido, ya me sentia como el pico otra vez, asi que el Agra Fort, que era una construccion musulmana, lo recuerdo un tanto distorsionadamente. Sumenle que el calor que empezo a sentirse, fue cuatico y que, en la tarde, ya teniamos que partir a Jaipur en tren. Ese tren, fue probablemente el mas comodo que nos toco y desde esa tarde, el momento donde empezo mi dieta de *galletas, agua y tecito.

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*Nota al pie: desde esa epoca, que ya no como galletas, porque me dan asco.

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