Semana de lluvia

He dormido casi en 60 camas desde que llegue a NZ y me puse a viajar. Hay montón de cosas que cambiaron en el transcurso, excepto por New Zealand.

Estos dias son de esos donde uno, viviendo en un entorno rural, y sin pega por la lluvia que no para, se queda en la casa, inventándose weas para hacer y sobrevivir las horas -recuerdo el invierno, el año pasado-. Es cuático, porque siento que si lo mismo me pasase en Tailandia, por ejemplo, (me)sentiria que cada hora de mi dia tiene sentido y no que sólo las sobrevivo. Again, problemas de ritmo en el entorno socio-cultural.

Lo más emocionante de los últimos días, fue haberme apretado un dedo en la máquina -estoy empacando kiwis-; me hizo sentir y acordar de mi papá en su trabajo, cuando se accidentaba con las máquinas y eso, a su vez, me pareció super noble. Esta pega me gusta y, en general, todas las pegas que he hecho en NZ, me han hecho sentir que soy terrible de hábil y que tengo una resistencia de superman que pocas personas en mi situación le he visto y la que me hace tener una mejor opinión de mi misma. Digamos que todavía no puedo usar mi dedo, pero está entero y estoy bien.

La mayoría de mis amigos creen que ando de vacaciones por otro país, haciendo weas de vez en cuando -sin mucha importancia-, para juntar algunas lucas y no desfinanciarme por completo, pero lo cierto es que la wea es mucho más seria y de pasar a estar un año experimentando un estilo de vida distinto, pasé a la etapa de averiguar cómo hacer de éste, un estilo de vida sustentable en el tiempo. En este punto, desafortunadamente la recolección de lucas se hace fundamental y vuelvo al mismo punto desagradable de cualquier estilo de vida en cualquier país tipo como Chile y eso, a su vez, rosa con el tiempo de permanencia. Eso me genera sus cuantos conflictos en lo personal, pero bueno, nunca fui abc1.

Las cosas cotidianas son las más distintas, dormir en el piso y no tener pieza, ni cama; no tener un espacio personal ni privado, porque todo el tiempo es compartir el espacio con otra gente, muchas veces, con gente que te toca no más; perderle el miedo o más bien estar siempre dispuesto a aceptar lo que te toque, con inicial buena disposición, lo mismo con las pegas, aperrar en todas y en mi caso, volverme súbitamente el personaje sociable que nunca fui.

De vez en cuando, me asalta la duda y pienso que me voy a pasar la vida con puros amigos, hogares y trabajos temporales durante demasiado tiempo. Lo pienso, en el sentido de que no hay un desarrollo de una pasión o tema o búsqueda concreta de algo, que es justamente lo que como consecución histórica es lo que da sentido, como el hilo conductor que te sostiene la vida. En mi caso sería como un sentido diario no más, que tal vez, visto desde más distancia, pudiera formar algún sentido general y/o esencial. Pero en realidad, a largo plazo es poco lo que puede saberse, así que tiendo a no preocuparme.

 

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