Una semana con los Hare Krishna

Ok. Tal vez debería decir que este post es sobre narrow minded people (mente estrecha), excepto porque no me refiero en realidad a los Hare Krishna.

Mi primera experiencia “real” de woofing, fresca aun porque terminó hace sólo un par de días, fue colaborando en la granja de la Nelson Hare Krishna Society. Es chistoso que la mayoría de las reacciones de la gente que me conoce, aludían a una suerte de conversión mía hacia el hinduismo, de la cual estoy un tanto lejos.

En realidad no sé bien como referirme al tema, así que voy a empezar relatando: estuve una semana, trabajando 6 horas al día. Viví en una caravan y hacía frío por las noches. Mi día era levantarme antes de las 7 am, para partir el día con un Kirtan que duraba como dos horas y media y que se desarrollaba en el templo, único espacio  donde todos convergíamos; tomar después desayuno y de ahí ayudar con la granja o con el café que la comunidad tiene en el centro de Motueka. Como eran hartas horas, el día se iba luego entre el cansancio, el tiempo y la luz, así que el resto era acostarse temprano a dormir. Después de vacaciones y un poco de webeo viajero, adentrarme en esa especie de régimen religioso, fue un poco chocante al principio, pero era algo que yo quería para, por así decirlo, liberar mi mente del desorden contingente; sólo que la dirección fue ligeramente distinta a la que esperaba.

La comida era rica y la cantidad abundante (al menos dentro de las dos obligatorias del día, desayuno y almuerzo); el trabajo, pesado, ya que requería de harto esfuerzo físico; la relación comunitaria, un tanto rara, porque estaba directamente relacionada y hasta yo diría condicionada por dos factores, en los que yo era un elemento intruso: la religión y la producción -lo cual resulta un tanto chistoso también, porque su praxis intenta ser anti-materialista-. Eso creo que actuó un tanto en detrimento de la vida comunitaria que yo esperaba, donde el esfuerzo recíproco es motivo de cariño y contento. Yo tenía la idea de que los Hare Krishna tenían una vida feliz y muy vinculada al amor por la naturaleza, pero me di cuenta que la imagen era super distinta.

La cuestión es que yo podría leer mucho sobre el hinduismo, Krishna y etc. y podría memorizar muchas cosas, pero a mi más que el qué se cree me interesa saber y tratar de entender el por qué y cómo es que se cree y la mejor manera de conocer eso es mediante contacto directo e in situ.

La filosofía Hare Krishna es bien intrincada y, de acuerdo a lo que aprendí, intentaré explicarla de manera fácil y entendible. Para mí la clave está en lo que dijo Antar, en uno de los Kirtan: su motivo no es la fé o el creer en Krishna (quien es Dios en su más ilimitada expresión), sino convertirse en Krishna, por ende todo su quehacer cotidiano está orientado a, además de seguir los dictámenes de la religión en sus aspectos formales, conducirlos en un desarrollo espiritual que, mediante distintas etapas o estadios, alcance este propósito. En este punto entran tópicos que se topan con otras derivaciones del hinduismo, como la reencarnación y esa especie de rueda de la vida llamada Samsara, de la cual se espera liberarse para trascender el mundo material y acceder al mundo puramente espiritual, punto de contacto puro con Krishna. Lo material, también es parte de Krishna, entendido como la ilusión que Krishna pone ante nosotros (Maya) para que en el transcurso evolucionemos espiritualmente, escapando a esta materialidad. Conceptualmente, ya se notan muchos elementos que coinciden con otras filosofías y los Hare Krishna no es que no estén conscientes de ello, sólo que su religión (entendida más bien como “palabra”), es la más irrefutable verdad. Esto podría sonar a lo que me referí en el primer párrafo, pero no tiene que ver tanto con eso, ya que a menos que hayas sido educado en una familia Hare Krishna, la mayoría de ellos se instruyen harto y se inician por una convicción que resulta de una búsqueda previa y bastante analítica entre filosofías y religiones. Es por eso que, al menos resulta curioso, que personas con herramientas filosófico-analíticas, concluyan en una filosofía que exalta una “figura superpoderosa”. Y no lo digo a modo de choreza, sino que creo que seriamente es el término que lo describe de la mejor manera, porque pese a toda la teoría descriptiva de este entorno espiritual, el peso de la forma en tanto, figura/tiva, es desmesuradamente importante, tanto así, que la mayoría de las argumentaciones están sentadas en conclusiones de “sentido” lógico y elemental, el mismo que nosotros utilizamos para resolver cuestiones humanas, se entiende? Si todo es energía, debe haber una fuente y si todo funciona tan precisamente en el universo, entonces la única solución posible es que haya una mente detrás: ese es Krishna. Luego, la figura de Krishna comienza a vestirse con múltiples cualidades que tratan de incorporar todo lo existente e inexistente. Si la resonancia de mi lengua conecta con mi pensamiento, entonces si ejercito mi mente repitiendo mi mantra de alabanza a Krishna hasta que mi lengua lo reproduzca de forma natural e internalizada, entonces tal vez pueda recibir un poquito de Krishna en mi lengua.

Fuera de la figura, las proposiciones de la filosofía no son tan distantes de un pensamiento por así decirlo “laico”, sobretodo en aspectos de la vida material. Por esto, es que coincido con ellos en muchos puntos, pero definitivamente no comparto la misma conclusión.

Siguiendo esto mismo, manifiestamente, para ellos no había ningún goce en el mundo material (no duradero, al menos); todas las referencias a él, eran de corte patético y pesimista y con una urgencia por superar la muerte, la cual calificaba como miedo humano universal y absoluto. Da la impresión de que en su carrera por acceder al mundo puramente espiritual, todo el resto es un obstáculo más que un vehículo y cada uno de sus actos, mecánicos y desprovistos de cualquier pulsión pasional o espontaneidad, esto incluye el procrear y realizar otras actividades mundanas, lo cual, de acuerdo a su filosofía resulta bien coherente, considerando una persona con una exploración personal condicionada por eventos históricos, etc… pero un tanto chocante cuando se piensa en niños que aún están incorporándose al mundo (desde luego, este punto se oblitera tomando como referencia la transmigración de las almas).

Un día Antar nos preguntó si considerábamos que ellos eran “narrow minded people” (gente con mente estrecha). Para mi la gente que se embarca en una búsqueda (de sentido, como sea) no es de mente estrecha, el problema es el “llegar” (estoy sacando de la ecuación el problema del no-sentido). Sacando la religión de en medio, me queda una comunidad que intenta vivir de un modo distinto y sustentable al convenido contemporáneamente, lo cual me parece positivo, pero la ejecución de sus prácticas basadas en sus propios cánones establecidos y los que se desprenden de éstos, me parecen por demás estrechos.

Aprendí mucho, no hice amigos, ni encontre mind alike people, pero a veces estas son las experiencias que más me agradan y que echo de menos viviendo entre backpackers, porque al menos la confrontación abre y cierra espacios de exploración, que nunca se tocan al estar en una suerte de movimiento rectilíneo uniforme de las mentes que se comportan como estrechas, las que por caer bien o ser “nice” no alteran ni se dejan alterar.

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