Lo que he aprendido en un año y casi 5 meses de viaje

Sin recuentos melosos y sin travel tips; 5 cosas que aprendí viajando durante casi un año y 5 meses –y contando-.

1. El lugar que ocupa Chile en el mundo y mi chilenidad.

Chile es chile. Ni el golpe de estado, ni los deportistas, ni Argentina, ni el atlas, ni el cobre, ponen a chile en el mapa del ciudadano medio del mundo y, sus referencias más cercanas, provienen desde México y de América y su concepción latino. Como anécdota aparte, a mi me han dicho que soy de Malasia, India, Tailandia, Brasil, Filipinas…

De acuerdo a mis constataciones, sólo la gente que circula como viajeros por el mundo o que tiene algún interés turístico, político o económico, conoce Chile, la mayoría por contacto directo con algún chileno rareza.

Al mismo tiempo que mueren las autoreferencias, afloran más lazos y un sentimiento de compromiso que no es con la nación, sino con –y en defensa de- tu propia historia o registro. Por eso, para mi el asunto de las raíces nunca ha sido más que una percepción platónica, por asi decirlo, como un museo de absolutos con los que no comulgo ni he comulgado a diario y nunca me he sentido identificada con ella. (reflexión para mi, sólo existen en relación a otro).

the world

2. El monopolio de la descripción del mundo y/o Europa.

Cuando hablé en el punto anterior del compromiso con el propio registro, me estoy refiriendo en parte a ésto; con las nacionalidades (lo que a uno le tocó), vienen ciertas responsabilidades.

Nuestro modelo de educación o la forma en que está registrado el mundo es netamente europea y nosotros la adquirimos bajo ese prisma, desde una posición secundaria. Ésto hace que los sudamericanos tengamos que hacer un doble esfuerzo para poder tomar parte, de forma seria y desde una base auténticamente común, en nuestras relaciones con european people, de lo contrario para ellos no pasamos de la percepción de ser como decía Jorge González “un lugar exótico para visitar” (al igual que en el caso de Asia, África, Oceanía, etc…) y, por nuestra parte, no pasamos del antagonismo que nos provoca esta misma situación –lo digo en el sentido más positivo.

Este escenario, propicia un especie de espacio común para que los que somos “descartados por omisión” nos acerquemos más fácilmente y cobija, por ejemplo, mi acercamiento con Asia, que no ha sido sólo cuestión geográfica y que desmantela mi antigua fascinación con Europa.

Considerando aquello, yo sostengo que el viaje es una de las formas de romper con esta unilateral descripción del mundo en tanto que permite, a través de la constatación empírica, una producción de significado personal que cambia la forma en que percibimos y procesamos las cosas, permitiéndonos participar en el tejido social con una narración propia que pueda construir realidades de forma más positiva.

el water
3. Mi concepción sobre el Inglés y los idiomas.

Me interesan los idiomas, me resulta fácil y desde que estaba en Chile que quise aprender a hablar bien inglés. El deber de desenvolverme diariamente en el idioma en un entorno nativo, sin embargo, cambió mi percepción.

Si el nuestro pensamiento se estructura por el lenguaje, entonces la adquisición de otra lengua DEBE ser problemática. El problema de “no saber decirlo”, se transformó más bien en un “no poder decirlo” y –en un aspecto más radical- en el “por qué debo decirlo”. Adquirimos el Inglés, en tanto idioma, sólo porque; no es una libre elección, ni un consenso público basado en estudios de compatibilidades linguisticas a gran escala y tampoco fue establecido por medio de la revelación, su establecimiento es despótico (recordemos como fluye el pasaporte inglés por los continentes) y su función es meramente “política”. Dadas aquellas condiciones, mi concepto del “hablar bien inglés”, pasó a ser irrelevante, o, más bien relevante pero en un sentido inverso/distinto. Hablar inglés se siente como decirle mamá a la nueva pareja de tu papá (ex de tu mami): postizo, To fony to fake it, por lo que mi pronunciación a lo largo de este tiempo se deslizó un tanto de forma inherente de intentar sonar correcta a tratar de encontrar el punto medio entre mi lengua de origen y mi nueva lengua postiza, algo que me parece es el punto medio más acertado. Pongo de ejemplo a Zizek, quien con un inglés que de igual forma resulta entendible en cuanto a las palabras, no abandona la raiz tonal y modulativa del eslovenio. Desde luego, muchos consideran que el inglés de Zizek es horroroso.

the lengua


4. El problema de clase.

Hace poco leía en un libro de Zizek (Violencia), cómo los hábitos, nociones y semejantes están condicionados por la clase social a la que pertenecemos, lo que, además, guarda mucha relación con los puntos anteriores, si ésto se está entendiendo bien.

Me vine a trabajar de obrera en trabajos de temporada. Desempeñé distintas labores  (buenas experiencias), pero el que sin duda me marcó más fue el trabajar de packer en la packhouse de kiwis. Fue el trabajo más monótono, estupidizante y agotador, sobre todo en términos mentales, que realicé: 13 horas al día, 6 días a la semana; motivos de sobra para desarrollar las más largas reflexiones sobre la producción en masa, la realidad obrera, la naturaleza del trabajo, el funcionamiento del sistema, el mercado y otros.

A mí me marcó mucho en el sentido social y de clases, porque tuve una experiencia directa, aunque soft, con lo que tiene que pasar a diario, un tanto veladamente, para que la sociedad funcione a diario. A este respecto, me parece super ilustrativo lo que ocurre en la escena de la película “La Playa” de Danny Boyle, cuando Di Caprio tiene que ir a Bangkok a comprar la lista de encargos, porque nadie más quiere ir; en este caso, la fantasía de la autosuficiencia en un “mundo natural”, es sostenida a través de un mundo artificial de producciones, pero que no se ve y al que no se accede de forma directa.

Bajo el escenario actual, el trabajo industrial es, para bien o para mal, indispensable para el desarrollo social y, sin embargo, es considerado como la aberración de una sociedad de “humanos”. Así, escenas como las de Samsara, ahora circulan en internet con una masa intelectual demandando “conciencia y acción” acerca del (sobre)consumo y otros, desde una posición solventada por el mismo. Verán, siempre habrá alguien haciendo la tarea monótona en una cadena de producción de bienes de consumo, porque nuestra producción es artificial, porque nuestro crecimiento exponencial y porque nuestros deseos son potencialmente in/finitos y porque, simplemente, nadie realmente quiere renunciar a sus comodidades, en especial al rango de oferta (número de opciones de un mismo producto) al que ya estamos acostumbrados. Y no me refiero sólo a candys (goddies) como zapatillas o celulares, me refiero a ampolletas, estetoscopios, cuchillos, lápices…kiwis.

El trabajo del obrero sustenta TODO el resto de nuestro mundo de producciones artificiales y, en consecuencia, la industria de producciones artificiales sustenta todo nuestro mundo laboral, incluido el del trabajo del obrero. En esta lógica de producción, el problema de clase se hace presente, por cuanto, entre otras cosas como la administración en pos del lucro (plusvalia?), la clase obrera tiene que además servir de chivo expiatorio para que los intelectuales y la elite dominante puedan pronunciar discursos correctos pero moralmente insensibles acerca de “trabajar en lo que a uno le gusta” y el sobreconsumo.

the social struggle

6. Enjoy life.

Aunque suene raro tras todo lo que dije, mi más preciada adquisición durante este tiempo, es la de tener una actitud positiva ante la vida sin desestimar este tipo de confrontaciones.

Un sinúmero de experiencias y de encuentros, me enseñaron a repensar los modos de vivir y de percibir las cosas, acercarme a la naturaleza y redefinir mi participación en el entorno; volverme más receptiva y dejar de lado lo innecesario. Vivir y obrar más por  voluntad que por imposición social, aunque todo esto me aleje tanto de la humanidad como me acerca y, finalmente, to let go.

Todas estas cosas las voy aprendiendo a medida que viajo, soy mi propio proyecto, como dijo Hesse: “La vida de cada hombre es un camino hacia sí mismo, el ensayo de un camino, el boceto de un sendero.”

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