Chandrakirti Meditation Centre


(Este texto lo tenía pendiente hace rato)

Pasé dos semanas en Chandrakirti haciendo wooofing; mi última bella experiencia en NZ y uno de los momentos más altos en el tiempo que pasé allá. Podría perfectamente haberme quedado mucho más rato y, de hecho, pensé muchas veces en cambiar el pasaje de NZ a Australia, pero por abc razones, no lo hice.

Recuerdo que cuando llegué, Lou, el niño de China que al igual que nosotros era uno de los woofers y que, al igual que yo, tenía un pasado en el mundo de lo digital (era programador para Microsoft), me preguntó “cómo es que sabes de estas cosas?, tu también practicas meditación?”; estábamos hablando de la profesión, el trabajo y cómo al estar viajando yo había descubierto un ritmo distinto de las cosas y un disfrute distinto, que se alejaba totalmente del usual deleite por la concreción de un objetivo como el que se da en el desarrollo de proyectos y a Lou le había pasado lo mismo. No –le dije-, sólo me pregunto cosas y tiendo a reflexionar.

A diferencia de Lou, que había estado mucho más relacionado con los centros de yoga y meditación, para mi era la primera experiencia, fuera del turismo. Lo que me agradó de la conversa fue el sentir que alguien entendiera de lo que estaba hablando, aún desde una cultura distinta, y me hizo sentir que tal vez había llegado al lugar correcto.

No fui en busca de iluminación, para ganarme puntos por karma o para conocerme más, sino que fui porque prefería pasar el tiempo con monjes que con backpackers sin inspiración. A la larga, desde luego, conseguí mucho más que eso.

Respecto al Buddhismo, aprendí un montón de cosas, pero para mí lo central fue descubrir y entender la distinción entre lo devocional y lo filosófico-teórico. Verán, existen dos corrientes principales: la Mahayana y la Theravada, la primera es más ligada a lo teórico y la segunda a lo devocional. A partir de las dos existe una tercera, que es la Vajrayana que trata de hacer una síntesis entre las dos y entre la tradición un tanto más folkórica –a mi modo de ver las cosas- del norte de India (Nepal, Tibet…) y su enseñanza se basa en “the middle way” y en un profundo entendimiento de la ley del karma para poder practicar el dharma, que es básicamente, la forma en que el Buddhismo debe ser llevado a la práctica. Para mí la Mahayana es la más interesante y no me cuajaba el hecho de que adentrándose en conceptos tan radicalmente filosóficos y que se encuentran con la filosofía occidental en torno a lo Real y otros, pudieran entonces rendirle culto a figuras, como lo que me pasa con el Hinduismo, los Hare Krishna… Ahí es donde entendí, por lo que he investigado, que los teóricos del Buddhismo reconocen que la figura devocional del Buddhismo es pura ficción, pero que les sirve como herramienta para que los devotos tengan una experiencia sublime de mistificación; algo que me cae bien. Como dato aparte, el Buddhismo no contempla la existencia de un alma, sólo de energía (no-self).

El otro aspecto importante es lo de la ley del Karma, que más allá de su lógica mística, es la estructuración de la ética y moral Buddhista…y no es tan pop como “causa y efecto” o “todo se devuelve” -esta última en su faceta más asquerosa new age-, sino que es más compleja porque entiende el mundo como una cadena de fenómenos, donde las resonancias de las causas son infinitas; básicamente, una estructura de espiral infinita, donde no existen las coincidencias y donde la causa y efecto no es necesariamente consecutiva…se entiende? Así, en la estructura figurativa del Samsara, están incluidos por ejemplo, los dioses y el cielo y fuera del Samsara es donde se ubica el Buddha, es decir, fuera del mundo de los fenómenos, pero todo esto figurativamente hablando; los fenómenos incluyen el vacío y por ende Buddha no es que esté “afuera”, cito a continuación:

“The voidness of phenomena (śūnyatā) represents an absolute that is Nirvana itself”.

Dado que todos somos potenciales Buddhas, podemos acceder a él siempre y cuando superemos el ciclo del Samsara (que está muy ligado al sufrimiento). El objetivo de esto es, entonces, no sólo salvarse uno, sino que alcanzar la iluminación para poder ayudar al resto a alcanzarla, así como dice la leyenda que Buddha hizo en su tiempo.

Aquí la moral se torna más compleja y, a mi parecer, un tanto indefinida, porque no importa tanto la acción, como la intención en la acción para generar “buen Karma”, y el patrón para definir la intención es el Otro; hacer las cosas para la felicidad del otro.

Dejando de lado la filosofía, en términos generales, los días eran felices y tranquilos, con esa paz que conocí en Tailandia y que me gusta caleta. Cocinar cosas ricas, comer en comunidad, echar tallas con Geshe, jugar con los perros y gatos, ir a clases de vez en cuando, cantar con los monjes, usar las mantitas, ordenar el templo, tomar tecito, irse a la casa (mi pieza era como mi casa) con linterna de noche y con el cielo plagado de estrellas y rodeado por la sombra oscura de los árboles, como un claro al revés y enjoy the silence. Admito que, dentro de todo, era una forma un tanto burguesa de vivir la vida, pero sin la aspiración burguesa.

Termino con un emoticón :)

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3 comentarios en “Chandrakirti Meditation Centre

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