Un concierto en otro país v/s un concierto en Chile: Mac Demarco en la Ex-Oz, Santiago.


Si no me hubiese ganado la entrada, creo que no hubiese ido y si no hubiese ido, me hubiera perdido otro buen show de Mac Demarco.

Recapitularé las bizarras circunstancias en torno a este show: La vez que hablé con Demarco en la previa al concierto de Melbourne, me dijo “en primavera vamos a tocar allá”. La fecha en Chile coincidía con mi estadía acá y con el rollo de mi mami. Si pudiese hablar con Mac Demarco otra vez y ahora en mi país, completaría el círculo de lo bizarro, therefore teniendo una historia loca para contar, participé por la entrada y me la gané.

Polera groupie australiana y ticket en mano, llegué mucho más tarde de lo que suelo llegar a los shows y realmente, no me importaba mucho porque mi cansancio me impedía aguantarme horas de pie sosteniendo un lugar en las primeras filas, así que me ubiqué en las escalas que simulaban una galería y esperé tranquilamente el pase de los teloneros hasta que llegara el momento del show. El lugar esta más que lleno y los espacios ultra bien aprovechados para todos los que querían estar lo más cerca del escenario.

Desde lo de Melbourne que me imaginaba que Chile podría ser uno de los lugares más indicados para que Mac Demarco fuera a tocar, ya que habría una conexión perfect entre la actitud showman de Demarco con la actitud polvorita del público chileno, y así fue: todos saltando, mucho weon jugoso subiéndose al escenario, la gente coreando el bis y locura juvenil por todos lados.

Las diferencias entre un concierto en Chile y un concierto en otro país primermundista es brígida, pero en el caso de Mac Demarco, la audiencia es más bien homogénea sea cual sea el país aunque, eso sí, la efusividad de los chilenos es siempre más intensa. Lo que es más cuático ver es la diferencia entre la audiencia chilena en sí misma, respecto de la audiencia gringa en sí misma.

Esa noche, se podía ver claramente dos clases de público: la clase baja aperrada de weones feos a la que no le importa derretirse con tal de estar cerca del weon, como si eso significara alcanzar por algún momento un pedazo de exclusividad que desde siempre les ha sido negada y la clase alta de weones cooles y regios que se ubican a la distancia, como para demostrarse altos y conscientes del “negocio”, sabiéndose dueños del enjoyment. De estos weones, la mitad debe andar con pulseritas que se reparten entre ellos y, probablemente, nunca paguen por entrar a eventos como éstos; la clase de público que menos me gusta.

No sólo hay que aguantar que lleguen tarde y se ubiquen delante de uno que en estatura les llega más abajo del hombro, sino que hay que aguantar que consideren los conciertos como otro espacio más para socializar, saludarse entre ellos con un beso para ponerse a sapear de la vida y largarse a relatar el concierto mientras lo que uno sólo desea es poder escuchar a la banda que está tocando, como los hijos de puta que estaban al lado y delante mío, un saludo para ellos.

Hay otros weones abc1 que van a los shows, que no se en realidad a qué van; tal vez van porque no tienen nada mejor que hacer y la wea les sale gratis, que se quedan mirando distantes y sin expresión alguna, como fantasmas -pero con estilo-.

El hecho de la efervescente reacción de la mayoría de las audiencias en torno a sus artista, crean condiciones especiales como el proteccionismo -en ocasiones molesto- de los guardias del recinto y la asistencia de los técnicos. Varios medios utilizaron el hecho de que los mismos músicos instalaron y ajustaron sus instrumentos para connotar cierta particularidad “garage” de Mac Demarco y su banda, pero lo cierto es que el mismo caso se dió cuando Deerhunter (una banda supuestamente más masiva) tocó en Melbourne -tal vez sea de acuerdo al tamaño del recinto-, pero me tinca que es algo super normal y que cada vez más las bandas están haciendo…a excepción de las bandas chilenas tal vez, que aun viven en esta especie de “halo artistico celeste”, pero no podría decir, ya que llevo casi 2 años fuera del circuito chileno.

Caso aparte es que en Melbourne tanto Demarco como Deerhunter podían andar caminando por la calle y entre el público sin sufrir mayor acoso y acá Mac Demarco tuvo que andar a escondidas desplazándose por el recinto para que no se lo tragase la masa. A todo esto… habrá encontrado su gorro?

Aun con todo, al final del show logré mi misión y con relativa tranquilidad en medio del caos de la firma de discos y otras cosas, pude conseguir su firma en mi polera -la única entre todo el público, que no fue comprada después del concierto- e intercambiar algunas palabras acerca de mi travesía desde su show en Melbourne hasta acá. Qué tipo más simpático :)

Anuncios

Comentarios

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s