De Chile a OZ

Pasé un mes y dos semanas en Chile, entre terremotos, incendios y la urgencia del aprovechar el tiempo entre trámites y asuntos sin resolver. Llegué hace un par a OZ nuevamente. Same todo.

No se lo recomiendo a nadie, hacer un abrupto entremés. Es más difícil partir y dejar las cosas y al volver me sentí todo lo “sola en un país ajeno” que nunca me había sentido antes. El momento de sentirse don nadie, para los que fantasearon con borrarse alguna vez del dasein, sólo que tan glorioso como se pensaba. Me sentía un completo alien, un ser humano amorfo sin esperanza alguna.
La travesía no ayudaba mucho tampoco:
1. Avión directo SCL-SYD, con lluvia.
2. Avión SYD-MLB: entre ambos terminales (internacional-domestico) había que tomar un bus que costaba 5 aud y que demoraba alrededor de 15 minutos de recorrido –en el bus, sólo dos personas-, bajo la lluvia y de noche. Menos mal no se me ocurrió ver si me podía ir caminando. El avión partió con 30 minutos de retraso. Yo tenía conexión con un bus al bajarme del avión y estaba poquito urgía.
3. Bus Avalon-Southen Cross. El aeropuerto estaba literalmente en medio de la nada y el bus se perdía entre la noche y desplayos. 45 minutos hasta la estación en el CBD para tomar el SkyBus hasta Tullamarine.
4. Southern Cross-Tullamarine: el Skybus llevaba también sólo dos personas, contándome yo entre ellas. 12:10 am y unos 25 minutos hacia el aeropuerto, que era mi hotel y ticket de salida hacia Alice.
5. Tullamarine-Alice Springs: Terminal 3 para dormir y Terminal 4 para partir.
Dí unas vueltas para encontrar el mejor lugar para dormir y me quedé con la porción del medio del asiento en forma de L acolchado de uno de los locales de comida, en el que ya estaban durmiendo dos personas. Desayuno a las 4:30 am, un poco de internet y luego a las 6 am, caminar hasta el T4 para tomar el vuelo final. Creo que porque me equivoqué y pagué un seguro demás cuando bookié el vuelo, salí elegida para irme en el asiento Nº1 con el beneficio de más lugar para las piernas, que tenía un montón de normas a aceptar, por lo demás. Sin mucho sueño, por fin pude mirar por largo tiempo el paisaje, ver lagos rosados, nubes y como la tierra roja se iba de apoco poniendo roja.

No exagero cuando digo que fue el día más largo de mi vida. Me demoré 3 días en todo el trayecto, pero sólo vi una noche. Las ventanas cerradas del vuelo directo SCL-SYD, no lo dejaban ver claramente, pero durante las no sé…14 horas de vuelo, el brillo del sol siempre estuvo arrancándose por el borde inferior de las persianas. En prácticamente 3 días dormí apenas 7 horas, por lo que la noche del tercero, en Alice, me reventé durmiendo.

Los días en Alice no cambian mucho, excepto por los sucesos nuevos y la gente nueva y habría que relatarlos aparte.    

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