Freud, Jung y los viajes

Ver hoy la película A dangerous method que, por cierto, no me parece una gran película excepto por las ideas expuestas en ella, me hizo pensar Freud v/s Jung como los viajeros o más bien, los tipos de viajeros.

Creo que en la instancia de tener que optar por uno de ellos, considerándolo como un juego o qué se yo, no conozco ni conocería ni un solo viajero que no dijese “Jung”. Tampoco pienso en los viajeros como una generalidad, pero siento que el asunto del viajar para muchos se apoya en cuestiones a las que Jung le daba mucha relevancia, como el ánimo de explorar lo desconocido, hacerle caso a los sueños, creer que la coincidencia no existe,…en fin, una concepción esotérica de la existencia…concepción que nos convierte en criaturas excepcionales, en hijitos radiantes de Dios en un mundo que es bello en el fondo. Aquí siento que debo aclarar algo, porque esto de la belleza no lo uso como un adjetivo cínico, es de manifiesto, que la inmensa mayoría de la gente que anda viajando va conducida bajo este precepto de la belleza, porque perfectamente, una persona podría andar viajando para descubrir la condición de pobreza a través de distintas sociedades y naciones, o el abuso de los recursos no renovables, etc…sin embargo, esto no sucede.

No es que entienda tanto de éstos tipos psicoanalistas o sus obras, me quedo con la analogía sacada de la película y su descripción, más en hechos que en guión. La cuestión de Jung para con las revelaciones, esa especie de fé en lo místico, versus el escepticismo de Freud, lo que al final se traduce en el desarrollo de su disciplina y su postura con el paciente, me hacen pensar en el comportamiento adolescente y adulto también, así marcada como está la figura del padre representada en la película a manos de Freud.

Es curioso que éste interés por Jung sea como la crema del cupcake, al final da lo mismo que el cupcake sea en el fondo un quequito común y corriente, porque el interés está en el decorado, así como la base común de Freud y Jung que es el mismo psicoanálisis (por no decir el psicoanálisis de Freud), lo que interesa es el trabajo a partir de éste de Jung. También me parece cercano a lo que pasa con el Budismo tratado desde la perspectiva promocional new age, es decir, el bliss sin el void, el individuo pleno desde el ego. Resulta curioso también que en los estantes de libros de los centros Budistas aparezcan, por lo general, libros de Jung metidos, pero nunca uno de Freud.

Cuando pienso en si Freud o Jung, me siento en la división que propone mi pregunta; no puedo escaparme por completo de lo que dije anteriormente respecto al viajar y tampoco puedo evitar recordar que, alguna vez –de adolescente, justamente- yo también me hubiese inclinado por lo esotérico, al mismo tiempo que me doi cuenta que eso es algo que ahora no podría sino ver con distancia y con el cinismo de mi edad y mi pobre bagaje, algo que no me parece nada de malo.

Con un poco de asquerosidad comprobé en aquel libro “El círculo Hermético” de Miguel Serrano (que relaciona la obra de Hesse, y la relación amistosa de Jung y Miguel Serrano) cómo weas que para mi son dispares, se unen en una relación asquerosa y pervertida ante la memoria adolescente de mis ojitos, donde Jung con Miguel Serrano sólo se la pasan disfrazando con poesía y “espiritualidad”, puras posturas de exclusión y de egoísmo (se la perdono a Hesse, porque aparece sólo como mención y podría a llegar a pensar que sus textos están tergiversados). Así mucho del relato hace referencia a India y así, de la misma forma, son muchas de las cosas que se conceptualizan sobre la India en estos días de viaje. A medida que iba leyendo esto, me iba sintiendo harto estafada, debo decir, y dudé en que si ellos estaban tergiversando lo que para mi era “real” (en el sentido de keep it real) o yo fui demasiado inocente para en verdad ver lo que estuvo todo el tiempo allí. Así, “to be aware”, se termina acercando más bien a la concepción de las pulsiones sexuales como leitmotiv, que hacía Freud, no en su forma, pero en su fondo. Desde luego, podría estar equivocada; elegiría a Freud.

Volviendo al tema de los viajeros, pienso si habrán algunos otros viajeros que anden  más bien divididos por ahí, persiguiendo poco, considerándose en una dialectica aburrida y estando conciente de que andar viajando muy probablemente no los llevará a “Eso”. Conoceré alguno?

Como no tengo con quien hablar estos temas y mi mente no suele ser muy silenciosa, me veo en la necesidad de escribir estas cosas. Si alguien por ahí estuviese dispuesto a refutar lo que digo y a enseñarme más sobre psicoanálisis o esoterismo, sería muy bienvenido.

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