Byron to Brisbane

Nature; que palabra tan dificil. A pesar de que prefiero los lugares donde la naturaleza es menos controlada, no creo que nosotros pertenezcamos de la forma en que lo plantean los misticos. En ese punto mi pensamiento se asemeja mucho más al de Rust en True Detective. Somos aliens. Nos desenvolvemos en un mundo que no puede estar ausente de simbolos, nuestro mundo son simbolos y significaciones. Hasta las experiencias más “espirituales” son vividas a través de simbolos.
Nuestro acercamiento con la naturaleza, creo que es mas bien una reacción a la opresión de la civilización que un sentir inhato. Donde le damos el valor a la naturaleza, estamos significandola.

anyway…

He tenido unos dias muy locos. Primero, me fui de Byron Bay para venir a Brisbane. El último día en Byron, Clare me fue a dejar en auto hasta Mullumbimby, donde me tenía que juntar con Brad, el tipo que me ofreció el lift hasta Brisbane. Tuvimos que desviarnos de la carretera por un taco y tomamos un camino con túneles de árboles que me hacía querer seguir en auto por siempre.
Cuando llegamos a Mullumbimby, tenía la sensación de que me hubiese gustado quedarme un par de días más, pero al parecer las condiciones del momento indicaban que el plan debía seguir. Cuando eso pasa es que es de verdad para bien o simplemente it’s a trap.

Si Nimbin era medio raro, Mullumbimby tenía personajes más extraños habitando en un pueblo convencional.

Le mandé un mensaje de texto a Brad para avisarle que habia llegado y poco rato después, recibo mensajes de texto y un llamado. Acordamos que nos encontrabamos en el Courthouse hotel, por lo que me despedí de Clare y partí al lugar. Trato de buscar el auto y recibo otro llamado diciendome que se habia atrasado pero que ya estaba por llegar y que donde estaba yo. En ese momento reconocí la voz de Brad y caché que había estado hablando con otra persona, pero no lo entendí por completo y absurdamente pregunté que cómo podía estar hablando con él ahora, si ya había hablado recién. Me sentía en el momento de Lynch, donde el tipo llama a su casa y le responde el hombre misterioso con el que estaba hablando ahí mismo.
En esos momentos, aparece alguien desde el hotel y cuando me empieza a hablar de que si lo estoy siguiendo y como sabia que el estaba ahí y me doi cuenta de estoy hablando con Jack. Verán, cuando estaba buscando un lift, me contacté con dos personas, Brad y Jack, quien se la estaba tomando con calma y no se iba directo a Brisbane. Jack, otro personaje bizarro de la zona. No sé si estaba drogado, medio ebrio, ambas o sí el tipo era así. Fue entretenido hablar con él y mencionarle el asunto.
Lo bueno de encontrarse con gente viajando, es que uno termina siempre deseandose un feliz viaje.

Me encontré con Brad como 10 minutos después y me subí a la Aerostar que él manejaba. La van estaba llena de cosas y nos fuimos a buscar a Sophie, quien viajaba con nosotros a Brisbane, mientras Brad balbuceaba algo sobre la comida de un perro.
Sophie era una chica hippie de Francia, tal vez la primer backpacker backpacker con la que hablo en montón de tiempo. Me cayó bien al tiro, era amable y sin pretensiones.

Lo que se suponía era una viaje express hasta Brisbane, se transformó en un incierto itinerario, donde cruzabamos pueblos que no tenía idea cuáles eran y dónde estaban en busca de cosas que tampoco entendía, como la comida del supuesto perro. Aparentemente, uno puede pedir a las carnicerias u otros lugares relativos a comida que a uno le guarden las sobras para darselas al perro –o algo asi-, porque es lo que fuimos a buscar. Pensé que debería ser un perro importante para realizar todo ese webeo.

Luego de casi dos horas, conseguimos redireccionarnos hasta Brisbane, con un Brad al que parecía no importarle mucho el tiempo. Brad era un tipo que hacía de los traslados un negocio, si había algún weon en Gumtree que necesitase transladar o transportar algo entre ciudades sin darse la paja de hacerlo él mismo, Brad lo transportaba por él por una módica suma.

Entre medio del viaje, paramos para conseguir un café gratis, en uno de los puestos que el club de leones de australia, tiene para revivir a los conductores que viajan por la carretera. Sí, es un servicio gratuito en el que te dan té o café con galletitas. Brad pidió no sólo uno, sino 3, 2 paquetes de galletitas y dos trozos de queque que, para cualquier persona, eran pagados. Pese al estar chata de tanta vuelta y querer llegar pronto al destino (me había levantado a las 6 am ese día), había que darle crédito a Brad por saber como hacerse un hueco, aprovechando a su beneficio las cosas.

Más allá paramos para conseguir unos pies gratis, pero no resultó.

Por fin nos enrutamos otra vez y logramos llegar a Brisbane, como en dos horas más de lo presupuestado.

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