Annapurna Circuit, Nepal – Chapter 4

So, en resumen, iba caminando paisajes hermosos que no cambiaban en una hora, sonándome los mocos, escupiendo de vez en cuando, tratando de acoplarme al latido extraño de mi corazón y añorando instalarme en un lugar por más de una noche, hasta que llegué a Manang a asentarme por un par de días para cumplir con los ejercicios de aclimatación programados para los 3500 mts.

En verdad, apenas llegué a Manang, pensé en quedarme una noche extra. La ilusión de quedarme en un sólo lugar por más de una noche, me extasiaba, aun con frío y no convenciéndome mucho la guesthouse donde nos habíamos alojado. Pero Manang estaba bastante lleno de trekkers y en noches frías un techo y una cama se agradece como nunca.

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Uno de los trekkings que se podían hacer era el del Ice Lake, pero todos iban hacia allá, implicaba levantarse temprano y en verdad, yo prefería ir a la Gompa que no había alcanzado a ir a ver el día anterior. Así que me lancé a hacer mis propios días en Manang, con mi propio itinerario y mi propia forma de disfrutar la slow life y, en términos generales, a hacer what i felt like doing. 

Bueno, aquella primera noche también paso algo que hizo que bajase el ritmo incluso sin haberlo decidido. Aquella sensación extraña en el pecho se presentó de nuevo y prácticamente no me dejó dormir. Filo, me tomé una Diamox y, después de un rato, me ayudó a conciliar el sueño. Así que, en la mañana, tuve que correr al baño (efecto secundario Nº1 de las Diamox: orinar mucho) y cuando volví a la cama, una aun más extraña sensación como de hormigueo, de pequeños temblores, me empezó a subir por las piernas y se extendió por mi cuerpo hasta la cara. WTF!!!! La tuve durante toda la mañana, pero mayormente en las manos y la cara, QUÉ MIERDA ES ESTO?? es acaso parte de la aclimatación??? Nadie parecía entender nada en términos médicos de este tipo de cosas y en ese punto era un sume y sigue de cosas que me derrotaban un poco. Con mayor razón, FUCK THE REST…

Cuando por fin salí a caminar, luego de ducharme con un bucket de agua caliente al fin! y lavar ropa con agua del deshielo, era un tanto tarde. Partí a Braka a ver la Gompa, pero estaba cerrada. La historia contaba que había que encontrar al keymaster y pedirle abrir la Gompa en una villa casi fantasma y con gente que no hablaba nada de inglés. Sonaba a desafío de Amazing Race. No ví a nadie, así que me senté afuera de la Gompa, en lo alto, a esperar si llegaba alguien, tomando té que había traído en el termo en mi mochila. Debo haber estado un poco más de media hora, sólo observando las montañas, recibiendo el calor del sol, y tomando té -maravilloso-, mientras el ritmo de mi cuerpo no estaba siendo el mejor.

Cuando bajé, me encontré con un Austriaco con el que conversé un poco. Cuando regresé a Manang me devolví TAN lento… decidí ir a ver el Gangapurna Lake y recorrer un poco los locales del pueblito, así tenía tiempo para ir a la charla sobre el AMS en la clínica de Manang. En aquel lago, me sentí mucho mejor, con más energía y más despierta; subí casi corriendo. No había prácticamente nadie en ese momento.

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Parte de la Gompa. De hecho, está es la Gompa prohibida.
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parte del pueblo
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Gangapurna Lake
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El valle

De vuelta, fui la primera que llegó a la charla en Manang. Me abrió la puerta un tipo alto que imaginé era alpinista, pero no, era uno de los doctores voluntarios de la clínica -enhorabuena-. Me dijo que era la primera persona de Chile que veía ahí.

Haber ido a la charla fue lo mejor que podría haber hecho; no sólo entendí de mejor manera todo el proceso de aclimatación, sino que Doctor Dan dió justo con aquella sensación de mierda que había tenido en el cuerpo desde la mañana: trimbling, efecto secundario Nº2 de las Diamox. Revisé mi ritmo cardiaco, mi presión de O2 y todo estaba en orden. No need to worry thanks to Doctor Dan. Me había enamorado <3 Otra razón más para quedarme más días en Manang.

Decidí equiparme con un par de cosas que me harían la vida en la montaña un poco más fácil: unas pastillas para la garganta y una botella para gua de esas de metal, una de mis mejores adquisiciones, ya que la usé como guatero en mi saco de dormir y pude capear el frío infinitamente mejor. El dueño de aquel local, pensó que yo era Tailandesa y me saludó en Thai y hablamos un poco de viajes y países :) Por otra parte, había encontrado en el restaurante del lado, mi segundo hogar: la comida era exquisita, nunca estaba lleno y me atendían con una sonrisa (igual que en mi guesthouse ¬¬). Además tenían el mejor Black Forest que probé.

Trataría de ir a la Gompa al día siguiente, ahora, no tenía apuro alguno en irme de Manang. Decidí ir a ver una película a uno de los cines improvisados que hay ahí: 7 años en el Tibet. Me fui con un sabor ácido de noche, de vuelta al hostal. Ahí tuvimos una de “aquellas conversaciones” con la trekking partner, donde aclaramos nuestros problemas y definimos como seguiría la situación. Uno de esos momentos de drama que están presentes en todas las historias y en todos los entornos con condiciones más crudas, donde se mezclan y se viven muchas emociones mucho más intensamente que condiciones normales, cotidianas. Obstáculos que se superan, lecciones que se aprenden y en dos días más la vida sigue tal y como iba a seguir con uno o sin uno.

That one night drama-.

Next day, 3rd day:

Me sentía mucho más recuperada y con el panorama un poco más resuelto, decidí que iba a entrar a esa Gompa A COMO DIESE LUGAR. Recorrí el camino de algo así como una hora, por segunda vez y cuando alcé la vista, divisé dos personas en lo alto. Subí corriendo de acuerdo a lo que el aire me permitía (creo que fue el primer día que noté esa levedad del aire) y salivando. No alcancé a la gente y me ví de nuevo ahí sentada esperando a ver si llegaba alguien más o si veía al keymaster. No me movería hasta poder entrar.

La espera fue entretenida y me adentré en todos los posibles espacios del pequeño complejo de edificios, subiendo y bajando escalas hechas con troncos calados y recorriendo estrechos pasadizos que me llevaban entre cocinas y depósitos de paja. Un grupo de trekkers con guías llegaron y supe que esa era mi oportunidad. Los guías gritaron en nepalí y trajeron al keymaster, un viejito flaco, con lentes y bolso tibetano; VICTORIA! La Gompa es una, sino la más, antigua del circuito y tiene algunas piezas muy peculiares para el grueso del arte e iconografía tibetana así como la conocemos en nuestros días. ES la Gompa más folklórica que he visto y valió completamente el ejercicio de paciencia de aquellos dos días.

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morning Manang
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haciendo hora en la Gompa
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este es el techo de la Gompa
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Por fin! la Gompa en su interior

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Manang scene

De regreso en Manang, Lasagna!!! y las últimas compras (unas gaiters) para disfrutar de la última tarde en el pueblo donde más deje.

Se nos venía el día Nº10 del trekking.

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