Annapurna Circuit – Chapter 7

Con la Sofía bromeamos caleta ahí en Phedi “Marcela López: cruzó Thorong La Pass y no puede bajar unas simples escaleras”.  Creo que como habíamos “cumplido la meta”, nos bajó todo el cansancio acumulado de los días anteriores y los dolores que no habíamos sentido por estar funcionando en modo “trekker”, algo así como una descompensación general.

Dormimos muy bien, estábamos tan cansadas. Las piernas eran la peor parte y, aunque mi rodilla estaba mejor, aún era difícil usarla para caminar bien.

Comenzamos a descender tipo 8 am, ya que no teníamos mucha prisa y en verdad, el cuerpo nos estaba pidiendo bajar las revoluciones. La pendiente del camino aun se sentía un poco pronunciada y el camino, largo, lejano y seco. Éramos casi los únicos seres humanos descendiendo en un margen de tal vez 2 horas, en un paisaje de montaña, roca y algunas manadas de yaks. Muktinath se presentó entonces, como una visión. Llegar al pueblo fue volver a la civilización con wi-fi, restaurantes y muchos trekkers para los que aquel pueblo era una de las últimas paradas antes de volar desde Jomsom a Pokhara.

IMG_6603
The long way down

IMG_6606

Muktinath town Nepal
Muktinath, a vision

Había una celebración en el complejo del Monasterio, que fue por donde entramos. Muktinath en verdad es una ciudad muy emblemática en el área y nosotras nos fuimos dando cuenta a medida que la íbamos cruzando. En el mismo complejo, cohabitan las tradiciones Budistas e Hinduistas; extraño y bello. Me hubiese gustado pasar una noche allí, si es que no hubiesen sido tan pocas horas de caminanta para un sólo día. Hacía mucho más sentido el seguir directo hasta Kagbeni, que figuraba como EL pueblo más autóctono en el que había que pernoctar por un par de días, sí o sí y, bueno…es lo que, finalmente, hicimos.

El horario, sin embargo, era un factor de mucha duda para nosotras: según lo que habíamos leído, eran bastantes horas como para sumarlas a nuestro descenso desde Phedi y no estábamos en condiciones de sobre-exigirnos, pero revisando rutas y preguntando a los locales, aparentemente podríamos hacer una ruta de menos horas hasta Kagbeni.

El pueblo en verdad era bastante agradable, así que decidimos aprovechar la abundancia y parar a almorzar -y cargar nuestros equipos, era el primer pueblo con electricidad en 4 días-, antes de largarnos: Habían monasterios, edificios bonitos, la primera oficina ACAP para checkearse después del cruce; la bicicleta de Basti, afuera de una de las guesthouses; los hijos de Odin (un grupo de nórdicos que nos habíamos topado antes y que apodamos así porque parecían venir directo desde Asgard…y con un niñito de como 3 años D: ); nos encontramos con la pareja Kiwi-Aussie y con Mario, con los que conversamos un poco. Todo el mundo sano y salvo pero todos quejándose acerca del descenso de ayer, para todos había sido duro…me sentí menos débil.

Back to the road!

Nuestro entusiasmo empezó a decaer cuando empezamos a entender que las 2,5 horas que nos separaban de Kagbeni, habían sido una vil mentira. En verdad, nos tomó más de 4 horas alcanzarlo. Un camino infinito en medio de la nada.

Entre medio pasamos como por 4 pueblos épicos y pequeños: Jarkot fue una visión de otra era, otro mundo.

IMG_6669

IMG_6678
Epic Jarkot

Mientras mis ojos se quedaban pegados, queriendo desviarse del camino para entrar en el pueblo, a medida que iba caminando por la ruta que estaba a las afueras, sentí aquel intenso dolor de cuando algo no cuaja al nivel de la rodilla al dar el paso y, luego de eso, no pude moverla mucho en cualquier dirección… Vaya problema aquel: ni siquiera sabíamos cuántas horas más tardaríamos en llegar a Kagbeni y esto nos retrasaba aún más. En verdad, no tuvimos mucha más opción que entrar a Jarkot, donde curiosa o providencialmente, había un Centro de Estudio de Medicina Tibetana, para ver si algo podían hacerme, algo así como un ajuste de huesos…-yeah, bring it on-.

La gente nos fue apuntando en la dirección del Monasterio -que estaba en lo alto, al final de unas escalas, para mi dolor- y yo hubiese sacado mil fotos del lugar, en uno de esos breves momentos en que se siente tan “fantástico” estar justo ahí, en ese momento, uno, pero el dolor no me dejaba. Sino hubiese tenido mi trekking pole a modo de bastón, no sé que hubiese hecho.

Ya en la oficina del doctor, un tipo muy joven, me revisó la rodilla y me dio unos pastillas para el dolor naturales; en verdad, no podía hacer mucho más. Ahora, para aclarar bien, el dolor no era exactamente en la rodilla, sino en la parte lateral externa que conectaba con la parte posterior, no de huesos, pero como de ligamentos internos y las pomadas que andaba trayendo para dolor muscular, no tenían ningún efecto.

IMG_6673
weird clouds in the sky at Jarkot
IMG_6674
Lonelycela waiting for the doctor

Me tomé una de las bolitas al toque, pagué los 330 rupias de la consulta y de vuelta al camino. Después de un rato, me sentí un poco mejor, pero el camino se empezó a complicar y el viento sopló EN GRANDE.

La geografía del lugar, nos permitía ver a lo lejos todo lo que habíamos caminado, desde el paso hasta donde estábamos ahora, un camino eterno que parecía conducirnos a ninguna parte, en medio de la nada…sólo algunos autos que nunca nos llevaron. Cada vez que parecíamos llegar a un final donde veríamos por fin Kagbeni, sólo había más camino… cuando empezamos a ver personas (2 personas), entendimos que al fin estábamos acercándonos. El camino era como un espiral que decidimos acortar escalando por unas rocas -sí, con la rodilla como la tenía-, en verdad el viento no nos dejaba más opción; sabíamos que después de cierta hora era mejor no andar caminando por esos lugares porque la fuerza del viento podía resultar peligrosa y ya estaba atardeciendo. Un caballero, vestido de “tibetano”, nos llevaba la delantera, pero se detenía cada cierto tramo para vigilar que no nos sacáramos la chucha :)

road to Kagbeni in Lower Mustang region Nepal
yep, we walked all the way
IMG_6691
nowhere roads to Kagbeni
IMG_6694
Kagbeni town

Por la hora y mi rodilla, no nos adentramos tanto y paramos en la tercer guesthouse que vimos: pieza grande con wifi y baño privado. Casi no la creimos cuando vimos el menú; estábamos más que hambrientas. Me comí mi pasta, como perro callejero devora su primera comida en días. Luego, a dormir y a quedarnos otra noche más al día siguiente. Habíamos decidido que no podía seguir así con la rodilla y que lo mejor, era descansar un día y probar retomar al siguiente. Queríamos ver qué onda Kagbeni además, luego de tanto elogio.

Día Nº14: slow life

Ambas nos sentíamos un tanto al límite y decidimos tomarnos con calma el sgte. día: lavar mucha ropa, asearnos como corresponde, comer bien, salir a pasear y disfrutar del sol.

A pesar de que lo recorrimos con detención, no entendimos muy bien la fascinación por el pueblo. Era un lugar extraño y se sentía como a “medio hacer”, con tiendas modernas un tanto hipsters y edificios realmente viejos y semi destruidos; un tanto anacrónico, pero de igual manera disfrutamos nuestro tiempo ahí. No muchos turistas, mucha vida local entre los pocos habitantes del lugar, una gompa histórica y bonita y una probada mucho más folklórica del Reino de Mustang -donde estábamos, entonces- (aunque yo creo que el premio se lo debería llevar Jarkot).

IMG_6701
Hotel Nilgiri, our hotel in Kagbeni
IMG_6702
sun shines

IMG_6707street scene in Kagbeni

the trekkers in Kagbeni with Thorong La Pass as a Background
con Thorong La Pass de fondo
Gompa in Kagbeni
Gompa in Kagbeni

 

 

Anuncios

Un comentario en “Annapurna Circuit – Chapter 7

Comentarios

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s