Vietnam Diaries: Phong-Nha

Llegamos a Phong Nha alrededor de las 4 am. El pueblo está, mayormente, organizado alrededor de la calle principal, donde se encuentran los restaurantes y hoteles y donde te dejan todos los buses.

Había leído que el hostal que reservamos admitía viajeros llegando a esa hora de la madrugada pero, a esa hora, no vimos a nadie y al final entramos cuando alguien salió. El movimiento empezó como una hora después y, en un malentendido de la barrera del lenguaje, tuvimos que esperar más de lo necesario y ver como el resto de la gente hacía check in para poder seguir durmiendo unas horas más. Finalmente, entramos a nuestro dorm y morimos; el viaje en bus no había sido el terror que muchos describían en sus blogs, pero la interrupción de un sueño regular y el viajar alerta para no pasarse del destino, siempre causa estragos.

En la mañana, después de tomar desayuno, con Ingrid rentamos un scooter y partimos a recorrer, aprovechando que el día estaba muy feo pero sin lluvia hasta el momento. Cargamos un poco de bencina en una de las casas del barrio y con el mapa del hostal partimos a mirar los alrededores y recorrer cierta parte del circuito que nos llevaría hasta la Paradise Cave. Llegamos casi hasta Dong Hoi, para cargar el resto del tanque, para ahorrar un poco de lucas en la bencinera oficial.

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way to go

Aun nublado, el paisaje y la ruta eran de ensueño: una amplia carretera conectaba la mayoría de los puntos de interés en medio de un escenario con aquellas montañas kársticas gigantes y algunas villas entre medio, en un ambiente absolutamente rural. Phong Nha está recién desarrollándose en términos turísticos, por ende mantiene todos aquellos rasgos adorables de pueblos como Tam Coc. Quería grabar todo el paisaje, pero tenía que manejar la moto y evitar que Ingrid saliera volando en el intento, así que procedí con cautela.

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the road
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a look into the beautiful scenery
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that’s me, driving

Mientras más nos adentrábamos en el parque, más solitarias eran las carreteras y más verde los entornos. Llegamos sólo un par de horas antes de la hora de cierre de la Paradise Cave. Del parking hasta la entrada de la cueva hay que caminar unos 30 minutos y todo el lugar tiene una infraestructura para recibir visitantes, no es como que uno tiene que caminar por la jungla hasta encontrar la cueva. Lo mismo para su interior: escaleras y un sendero de madera para explorar algo así como los primeros kilómetros de la cueva, que se extiende por varios kilómetros más sin acceso, y luces de colores ubicadas en lugares estratégicos para iluminar las estalactitas y estalagmitas. Para personas como poca imaginación, ese tipo de “man made stuff” son una decepción, pero gente como yo, puede detenerse y quedarse pegado en algún punto, transportándose con otro punto de vista, en otro tiempo y bajo otras condiciones y asombrarse cada vez más de que cosas como esas quepan en la realidad. El ambiente dentro de una cueva es, absolutamente, marciano y estelar. Para ser sólo una de las tantas cuevas que hay en el parque, quedamos muy conformes y maravilladas con la visita.

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view from the entrance of Paradise Cave
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that fissure was my favorite thing, straight and perfect

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this reminded me Prometheus so much
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this doesn’t even make it justice. it was unreal how clear the reflect was

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Era hora de almuerzo y sólo teníamos algunas galletas de arroz para el camino (ya que alguien me robó la colación que dejé olvidada en el lío de la madrugada :( ) y no encontramos ningún restaurant de regreso, así que nos fuimos directo a alguno de los restaurantes de Phong Nha town. Elegimos el Bamboo Cafe y nos sentamos al lado del parlante que luego de unos minutos, comenzó a tocar “What you want” de Bombay Bicycle Club…. WHAAAAT???!! …en Phong Nha??? … Resultó que de todos los lugares que visité en Vietnam, el pequeño Phong Nha de una calle, fue el con el ambiente más backpacker de todo el resto. La comida era barata, de calidad y con muchas más opciones occidentales; el espíritu en general, era más relajado y las facilidades para viajar, estaban todas ahí. Entendí, entonces, como es que unos bloggeros famosos, se quedaron 2 meses ahí trabajando con sus laptops…ahí en ese pueblo de una calle, gente de buen humor y alrededores majestuosos. Me sentía puerilmente contenta.

Al día siguiente, nos largamos temprano con la moto -tanque lleno- a seguir recorriendo. Esta vez, tomamos la dirección opuesta y nos fuimos por un camino angosto en medio de montañas y algo de selva aún más vírgenes. No vimos a nadie hasta mucho más después cuando llegamos al camino que daba con la Paradise Cave. El día estaba menos nublado que el día anterior, pero aún frío, así que decidimos ir en dirección de donde alumbraba el sol…recorrimos unos 30 kilómetros hasta donde el cielo estaba finalmente, despejado; un camino desierto, estrecho y rebozante de hipnotizante verde. Más tarde, descubrimos que aquél camino es el que conecta Vietnam con Laos… qué grande hubiese sido llegar a la frontera, pero la incertidumbre del tiempo, el conducir de regreso y el tanque casi a la mitad nos hicieron devolvernos de regreso hasta la intersección principal. Una vez ahí, apuntamos a otro camino que auspiciaba aún mejores paisajes, sólo para no quedarnos con la curiosidad. Al poco rato, nos cruzamos con la única persona que vimos en mucho rato; un local con un machete en moto. Yo iba pendiente del tanque que ya estaba a la mitad y tenía la intención de devolverme pronto para alcanzar a llegar al hostal, además del retrovisor: segundos después de que nos cruzamos con el tipo, viró en U y venía detrás de nosotras. Tanto a Ingrid como a mi, nos llamó la atención al tiro y nos pareció sospechoso y, en verdad no sabía muy bien como devolverme, porque sí o sí tenía que bajar la velocidad. En esos minutos en verdad nunca sé si es paranoia occidental o sí en verdad son los instintos que me están tratando de decir algo, de todos modos, un poco antes de virar, el tipo nos pasó y ahí aceleré lo que más pude. Unos minutos después, miré el tanque y de un segundo a otro la aguja había de la mitad hasta harto más abajo WTF! (tomen nota: después de la segunda mitad del tanque, la aguja baja de porrazo en todas las motos)…

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road scene
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the riders
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this is the closest we got to Laos
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*_* dream roads

Apuré la moto lo más que pude para llegar al menos hasta la primera villa donde pudiésemos comprar gasolina. Cuando empezamos a reconocer el lugar y ver casas, el motor se paró y seguimos con el vuelo hasta donde se pudo. Por suerte, estábamos a la entrada de la villa y tras caminar unos metros con moto, pudimos cargarle combustible y comprar algo para comer. Le dije a Ingrid que tal vez la aparición del local era una señal de Dios, que nos hizo devolvernos justo en el momento preciso, ya que de otro modo, si hubiésemos explorado unos minutos más, nos hubiésemos quedado varadas en esos caminos donde no anda nadie. Gracias, Dios u.u

Next day, era nuestro último día, el sol había finalmente salido y partimos con unos de los desayunos más ricos en aquel Capture Café. Luego, nos pusimos en campaña para encontrar gente y armar un grupo para rentar uno de los botes que llevaban a la Phong Nha Cave. En verdad, ese viaje en bote, constaba de la visita a dos cuevas, pero ninguno tenía el tiempo para hacer ambos viajes y optamos sólo por la atracción principal.

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Best eggs with cheese toast I’ve ever tried at Capture Cafe

El sol, el río, las casas, el placentero viaje en bote y los compañeros de grupo que, afortunadamente, eran mayormente adultos…hicieron un viaje muy relajado y animoso. Por lejos, está fue mi cueva favorita. Esta cueva es de menores dimensiones que la Paradise, no está tan iluminada y el espacio no es tan amplio, lo que hace que la experiencia sea más misteriosa y cósmica. Sólo se escuchaban algunos comentarios en voz baja y el sonido de los remos, el resto era silencio *_* Maravilloso.

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Phong Nha river
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cozy cosmic space, Phong Nha cave
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another galaxy
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the cave’s entrance/exit

Al final del recorrido, nos bajamos en el último tramo, cercano a la entrada, donde uno puede recorrer a pie, tomar fotos y mirar hacia arriba todo el tiempo con cara de weon.

Por la tarde, partimos a Hué en un microbus que contratamos en nuestro hostal. El viaje más cómodo de todos, ya que el microbus era parte de un tour y pudimos usar wifi y tener 2 asientos para cada una. Me fui mirando por la ventana y me dió nostalgia irme de Phong Nha :/ Fue lejos, mi lugar favorito.

 

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